Los desafíos de PISA 2025 y el papel de los sistemas de gestión para organizaciones educativas
Por Mario Eduardo Hernández Uscanga
Director General | Alliance Trust Certification (ATC)
La calidad educativa constituye uno de los principales desafíos para el desarrollo social y económico de México. La educación no solamente representa un derecho fundamental, sino también un mecanismo estratégico para desarrollar conocimientos, competencias y capacidades que permitan a las personas participar activamente en la sociedad e incorporarse de manera pertinente al mercado laboral.
En este contexto, los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) 2025 proporcionan evidencia relevante para analizar algunos de los retos que enfrenta el sistema educativo mexicano. Los resultados publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran que México continúa presentando brechas importantes respecto del promedio de los países participantes en competencias fundamentales como matemáticas, lectura y ciencias.
De acuerdo con los resultados de PISA 2025, México obtuvo un promedio de 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias, frente a promedios de la OCDE de 463, 461 y 482 puntos, respectivamente. Asimismo, entre 2022 y 2025 se observó una disminución de siete puntos tanto en matemáticas como en lectura, mientras que ciencias registró un incremento de cuatro puntos que no fue estadísticamente significativo.
Estos resultados deben ser analizados con cautela. PISA no constituye una evaluación integral de todo el sistema educativo mexicano ni mide directamente la calidad de las instituciones de educación superior. Sin embargo, sí proporciona evidencia internacional comparable sobre determinadas competencias que los estudiantes desarrollan durante su trayectoria educativa y permite identificar desafíos estructurales relacionados con los resultados de aprendizaje.
La pregunta fundamental, por tanto, no debería limitarse a cuánto aprenden los estudiantes, sino también a cómo las organizaciones educativas gestionan los procesos mediante los cuales se generan dichos aprendizajes y cómo utilizan la información disponible para tomar decisiones orientadas a la mejora.
PISA 2025: una señal de alerta para México
Los resultados de PISA 2025 muestran una diferencia considerable entre el desempeño de los estudiantes mexicanos y el promedio de la OCDE.
El caso de matemáticas resulta particularmente relevante. Aproximadamente tres de cada diez estudiantes mexicanos alcanzaron el nivel básico de competencia, mientras que en el promedio de la OCDE la proporción es cercana a dos de cada tres estudiantes.
Esto significa que una proporción considerable de jóvenes mexicanos presenta dificultades para utilizar conocimientos matemáticos en situaciones que requieren razonamiento y aplicación de conceptos.
La situación también es relevante en lectura y ciencias.
Sin embargo, interpretar estos resultados exclusivamente como un problema de los estudiantes sería insuficiente desde una perspectiva científica y de gestión educativa.
PISA también identifica características positivas entre los estudiantes mexicanos. Una proporción importante manifiesta interés por aprender, curiosidad, perseverancia y sentido de pertenencia hacia sus instituciones educativas.
Por ello, resulta necesario evitar explicaciones simplistas.
Los resultados educativos son producto de múltiples factores que interactúan entre sí:
- condiciones socioeconómicas;
- políticas públicas;
- currículo;
- formación y desempeño docente;
- infraestructura;
- recursos disponibles;
- liderazgo institucional;
- procesos de enseñanza-aprendizaje;
- participación de las familias;
- características de los estudiantes;
- mecanismos de evaluación;
- gestión de los recursos;
- capacidad institucional para utilizar información en la toma de decisiones.
En consecuencia, mejorar la educación requiere una visión sistémica.
El reto no es solamente educar, sino gestionar la educación
Una institución educativa puede contar con profesores capacitados, infraestructura, tecnología, programas académicos y recursos financieros y, aun así, presentar resultados educativos insuficientes.
¿Por qué?
Porque la existencia de recursos no garantiza por sí misma que estos sean gestionados de manera eficaz.
Una organización educativa requiere establecer objetivos, identificar necesidades, planificar sus procesos, asignar recursos, ejecutar actividades, evaluar resultados y establecer acciones de mejora.
En otras palabras, necesita gestionar sistemáticamente su funcionamiento.
Desde esta perspectiva, resulta pertinente diferenciar entre tener información y utilizarla para tomar decisiones.
Una institución puede disponer de información sobre:
- índices de reprobación;
- abandono escolar;
- satisfacción de estudiantes;
- desempeño académico;
- evaluación docente;
- titulación;
- empleabilidad;
- resultados de egresados;
- necesidades de empleadores;
- cumplimiento de objetivos;
- resultados de auditorías;
- desempeño de procesos.
Pero la existencia de estos datos no garantiza que la alta dirección los utilice eficazmente para orientar sus decisiones.
El verdadero desafío consiste en transformar:
Datos → información → análisis → decisión → acción → evaluación → mejora.
Esta lógica constituye uno de los elementos fundamentales de los sistemas modernos de gestión.
¿Qué son los Sistemas de Gestión para Organizaciones Educativas?
La norma ISO 21001 establece requisitos para los Sistemas de Gestión para Organizaciones Educativas (SGOE).
Su propósito no consiste simplemente en certificar documentos o procedimientos, sino en proporcionar una estructura para que las organizaciones educativas gestionen sus procesos de manera sistemática, considerando las necesidades de los estudiantes y otras partes interesadas.
Entre los elementos relevantes de un sistema de gestión educativo se encuentran:
- comprensión del contexto de la organización;
- identificación de las necesidades de estudiantes y otras partes interesadas;
- liderazgo;
- planificación;
- gestión de recursos;
- desarrollo de los procesos educativos;
- evaluación del desempeño;
- análisis de información;
- mejora continua.
La importancia de este enfoque radica en que permite pasar de una administración basada exclusivamente en la experiencia o percepción de los responsables a una gestión sustentada progresivamente en evidencia.
ISO 21001 no es una solución automática a los problemas educativos
Es importante establecer una posición crítica.
No sería científicamente correcto afirmar que la implementación de ISO 21001, por sí misma, solucionará los problemas educativos de México.
Un sistema de gestión no sustituye:
- una política educativa adecuada;
- una formación docente de calidad;
- inversión suficiente;
- infraestructura;
- innovación pedagógica;
- condiciones socioeconómicas favorables;
- programas académicos pertinentes;
- investigación educativa;
- ni el trabajo cotidiano de docentes y estudiantes.
Por ello, la certificación de una organización educativa tampoco debe interpretarse automáticamente como evidencia de excelencia educativa.
La certificación demuestra conformidad con los requisitos establecidos por un estándar bajo las condiciones y alcance correspondientes; no garantiza por sí misma determinados resultados académicos.
La cuestión científica más interesante es otra:
¿Puede una organización educativa que gestiona sistemáticamente sus procesos, evalúa sus resultados y utiliza evidencia para tomar decisiones generar mejores condiciones para la mejora de la calidad educativa?
La toma de decisiones basada en evidencia como elemento estratégico
Uno de los principios fundamentales de la gestión moderna consiste en tomar decisiones sustentadas en el análisis de información.
En el ámbito educativo, esto adquiere una importancia particular.
La alta dirección de una institución educativa debe tomar decisiones relacionadas con aspectos como:
- apertura o modificación de programas educativos;
- asignación de recursos;
- contratación y desarrollo docente;
- infraestructura;
- tecnologías educativas;
- modalidades de enseñanza;
- atención a estudiantes;
- vinculación con empleadores;
- evaluación de resultados;
- acciones de mejora.
Estas decisiones pueden basarse exclusivamente en experiencia y percepción, o pueden apoyarse en información objetiva y sistemáticamente analizada.
Un sistema de gestión puede contribuir a establecer mecanismos para que la información obtenida de los procesos educativos llegue a los niveles de decisión y se transforme en acciones verificables.
Por ejemplo:
Indicador: incremento de reprobación en una asignatura.
↓
Análisis: identificación de causas.
↓
Decisión: implementar una estrategia de apoyo académico.
↓
Acción: programa de tutorías.
↓
Indicador: seguimiento de estudiantes participantes.
↓
Evaluación: comparación de resultados.
↓
Mejora: ajuste de la estrategia.
Este ciclo representa una transición de una administración reactiva hacia una gestión basada en evidencia.
¿Qué pueden aportar los sistemas de gestión a la educación mexicana?
Desde una perspectiva crítica, los sistemas de gestión pueden contribuir principalmente en cinco dimensiones.
1. Sistematización
Permiten estructurar procesos que anteriormente podrían desarrollarse de manera informal o fragmentada.
2. Enfoque hacia las partes interesadas
Ayudan a identificar las necesidades y expectativas de estudiantes, docentes, empleadores, autoridades y otros actores relevantes.
3. Gestión basada en evidencia
Promueven el establecimiento y seguimiento de indicadores para evaluar el desempeño institucional.
4. Mejora continua
Permiten establecer mecanismos para identificar desviaciones, implementar acciones y verificar su eficacia.
5. Liderazgo institucional
Fortalecen la responsabilidad de la alta dirección en la definición de objetivos, políticas, recursos y decisiones estratégicas.
Sin embargo, estos beneficios dependen de la manera en que el sistema sea implementado.
Un sistema de gestión utilizado exclusivamente para obtener un certificado puede convertirse en una estructura burocrática.
Un sistema utilizado como herramienta de dirección puede convertirse en un mecanismo para mejorar el desempeño institucional.
Esta diferencia es fundamental.
Los resultados de PISA 2025 representan una señal importante sobre los desafíos que enfrenta México en materia de aprendizaje. Sin embargo, sería insuficiente interpretar dichos resultados únicamente como un problema de estudiantes, docentes o recursos.
La calidad educativa es el resultado de un sistema complejo en el que interactúan factores pedagógicos, sociales, económicos, institucionales y de gestión.
Desde esta perspectiva, fortalecer la capacidad de las organizaciones educativas para planificar, medir, analizar, decidir y mejorar constituye una estrategia que merece ser estudiada científicamente.
Los Sistemas de Gestión para Organizaciones Educativas basados en ISO 21001:2025 pueden proporcionar una estructura para organizar estos procesos y fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia.
No obstante, la verdadera pregunta no debe ser si una institución tiene ISO 21001, sino si las prácticas de gestión derivadas de su implementación contribuyen efectivamente a generar mejores decisiones y mejores resultados educativos.
Por ello, es necesario pasar de una cultura centrada en el cumplimiento hacia una cultura orientada al desempeño y la mejora.
En última instancia, el reto no consiste simplemente en gestionar mejor los documentos de una institución educativa, sino en desarrollar organizaciones capaces de aprender de sus propios resultados y transformar ese aprendizaje en decisiones que mejoren continuamente la experiencia y los resultados de sus estudiantes.
Referencias
- Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2026). PISA 2025 Results. OECD Publishing.
- Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). (2026). PISA 2025 Assessment and Analytical Framework. OECD Publishing.
- International Organization for Standardization (ISO). (2025). ISO 21001:2025 Educational organizations — Management systems for educational organizations — Requirements with guidance for use. ISO.
- United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO). Sustainable Development Goal 4: Quality Education.
- Secretaría de Educación Pública. Ley General de Educación. Gobierno de México.
